Las preguntas automáticas que hacemos y cómo utilizarlas para escuchar activamente

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«Hola, ¿cómo estás?»

Esa debe ser la pregunta que más hacemos a lo largo de nuestra vida. Seguramente, en lo que va de la semana la has realizado al menos ciento veinte veces. Pero ¿cuántas veces escuchamos o nos interesamos cien por ciento por la respuesta?

Es una pregunta casi automática, que incluso nos ayuda a llenar espacios de silencio, y siempre esperamos (muchas veces sin pensarlo) la misma respuesta: «Bien, ¿y vos?». Porque… tenemos que estar bien, ¿verdad? No hay otra respuesta, no hay otra posibilidad en nuestro imaginario, tenemos que estar bien.

Internamente, sabemos que no siempre estamos bien, que pasamos por momentos malos, de cuestionamientos, y que a veces nos gustaría responder «Hoy no estoy bien».

Esto no es necesariamente para que del otro lado exista una forma de aliento o respuesta mágica a nuestros problemas, sino para expresar sinceramente lo que nos pasa.

¿Qué podemos hacer para que esto cambie?

Podemos empezar a escuchar activa y positivamente, generar conversaciones reales, con temas relevantes, que la comunicación sea bilateral y que aporte valor para todas las partes. Eso nos llevará a mejorar nuestras relaciones interpersonales y, a su vez, a generar un ámbito de confianza para poder hablar de los temas que nos preocupan.

Si lo vemos de una forma objetiva, es una espiral ascendente: escuchas, la otra persona siente tranquilidad, se genera empatía, la otra persona libera eso que le tiene mal y, a su vez, también estará disponible para cuando tú la necesites porque se estableció una unión por ese acto de confianza. ¡Es una ecuación perfecta!

Entonces… ¿Por qué no lo hacemos?

Porque requeriría que nos implicáramos en el vínculo que se está generando/abriendo. Necesitaríamos movernos del centro de la escena para dejar lugar al otro y, además, empatizar con lo que se nos está contando, porque esa persona está exponiendo aquello que le preocupa.

Tal vez te estés preguntando cuánto se podría evitar si nos escucháramos y habláramos más. La respuesta es simple: mucho.

No somos conscientes de la importancia de estas dos acciones en la sociedad. Así que la próxima vez que preguntes (o te pregunten) «¿Cómo estás?», aprovecha para generar estos espacios «sanadores». Tu inversión se verá recompensada con creces.

Mag. Stephanie Espíndola

Fotografía de azerbaijan_stockers